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Las quemaduras son otro tipo de accidente
muy frecuente entre las personas mayores. Las más
habituales son las que se producen por llamas, líquidos
calientes u objetos a altas temperaturas como calentadores,
cocinas, hornos...
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Claro que sí. Por ejemplo, reemplazando la cocina
a gas por una cocina eléctrica o vitrocerámica. Además,
en lugar de freír en la sartén, podemos
utilizar una freidora ligera. Podemos sustituir los
braseros o calentadores por calefacción a gas.
Y también es recomendable instalar grifos con
reguladores de temperatura.
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Las quemaduras deben ser tratadas
de distinta manera según su importancia.
Hay que tener en cuenta que las recomendaciones
útiles para las leves, como ponerlas
en agua fría y aplicar una pomada, pueden
empeorar la salud si estamos ante una grave.
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Si sufrimos una quemadura grave, lo más
importante es pedir atención inmediata a los servicios de emergencia y esperar su
llegada sin realizar ningún tipo de intervención sobre la quemadura.
Y ante todo...
· No aplicar ungüentos, aceites,
pomadas o hielo sobre la lesión.
· No respirar, soplar o toser sobre la
quemadura.
· No tocar la piel lesionada, muerta o
con ampollas.
· No retirar la ropa que esté pegada
a la piel.
· No dar nada por vía oral a la
persona quemada.
· No sumergir una quemadura grave en agua
fría, porque puede provocar un shock.
· No elevar la cabeza de la persona quemada
si hay quemaduras de las vías respiratorias,
porque puede cerrarlas.
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